“Desde la experiencia y el compromiso por la vida juntos aprendemos, creamos y nos proyectamos”

La comunidad educativa del colegio El Carmelo, representada en cada uno de los órganos del Gobierno escolar y demás instancias de participación en el marco de la resignificación del Proyecto Educativo Institucional con enfoque inclusivo 2021-2027, se suma al llamado del Papa Francisco a reavivar el compromiso por las nuevas generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e inclusiva. Por consiguiente, se declara estar a favor del Pacto Educativo Global; hoy más que nunca en medio de las diferentes situaciones por la que atraviesa la sociedad, es necesario unir los esfuerzos por una alianza educativa donde se reconstruya las relaciones por una sociedad más fraterna y solidaria.

Existe un pacto cuando reconocemos al otro, diferente de nosotros, no como una amenaza a nuestra identidad, sino como un compañero de viaje, para «descubrir en él el esplendor de la imagen de Dios» (exhortación apostólica postsinodal Christus vivit 35). El término «alianza», además, en la tradición judeocristiana se refiere al vínculo de amor establecido entre Dios y su pueblo. Amor que en Jesús ha derribado el muro entre los pueblos, restableciendo la paz (cf. Ef 2,14-15).9 Sobre esta base, el Papa invita a buscar compañeros de viaje en el camino de la educación más que proponer programas para implementar; invita a establecer una alianza entre todos que dé valor a la unicidad de cada uno a través de un compromiso continuo de formación. Respetar la diversidad, podríamos decir, es por tanto la primera condición previa del pacto educativo. Un pacto global para la educación solo puede traducirse, principalmente, en el reconocimiento de la indispensabilidad de cada contribución para afrontar la emergencia educativa que vivimos desde hace algunos decenios, como ya había reconocido el mismo Benedicto XVI en la Carta a la diócesis y a la ciudad de Roma sobre la urgente tarea educativa, del veintiuno de enero de 2008.

Sin embargo, cada cambio necesita un camino educativo que involucre a todos. Para ello se requiere construir una “aldea de la educación” donde se comparta en la diversidad el compromiso por generar una red de relaciones humanas y abiertas. Un proverbio africano dice que “para educar a un niño se necesita una aldea entera”.